SOPLO / 2015

Soplo

 

 

– Las cosas hechas por Amalia Valdés son, sin complejos, felizmente decorativas. Objetos preciosos.
¡Y qué! Lo suyo es decorar en su doble acepción: al “adornar” (decorāre) y festejar los lugares en que se exponen, y al “recitar de memoria” (coro),
cual mantra visual, el patrón de ángulos y curvas que las ornamentan como queriendo decir algo o, más bien, hacer o mostrar algo.
Las cosas hechas por AV son, sin complejos, felizmente abstractas.
Objetos concretos y, a la vez, vaporosos. Herederos, quizás, de la abstracción temprana de la artista sueca Hilma af Klint, de la suiza “mística” Emma Kunz, del Art
Decó, de la artesanía precolombina o, sin ir más lejos, de la atrevida aunque olvidada Matilde Pérez 1.

– ¿Es el alma la medida del artista?
¿Es el artista la medida del alma?
¿Es el alma la falta de medida del artista?
¿Es el artista la falta de medida del alma?
¿Es la falta de medida del alma el artista?
¿Es la falta de medida del artista el alma?

– Obsesivamente, las pinturas, relieves y cerámicas de AV emplean, en comunión o por separado –y desde hace tiempo–, el ángulo y la curva como recursos constructivos.
Triángulos isósceles de papel, metal o pintados sobre algún soporte y sinuosos cordones de barro, son la norma 2y forma de estas construcciones. La medida y/o ausencia (ametría) de ésta, el cálculo y/o la dubitación, constituyen las fuerzas motoras que definen a grandes rasgos su trabajo. Ahora bien, tras esta fachada se atesora una profunda convicción en el hacer y el placer que ello conlleva, en el ánimo diría, entendido éste último como “soplo” (ánima) o “principio vital” (alma).
Sería este indecible lo que animaría e impulsaría a la artista y lo que, como un poema, habitaría en las obras.

– ¿Es el artista la medida del arte?
¿Es el arte la medida del artista?
¿Es el artista la falta de medida del arte?
¿Es el arte la falta de medida del artista?
¿Es la falta de medida del artista el arte?
¿Es la falta de medida del arte el artista?

– A diferencia de los ondulantes volúmenes de gres, el mural instalado (más bien pegado) en la pared norte de Taller Bloc está confeccionado con cerámicas corrientes –esas para baño y cocina–, como las de algunas estaciones del Metro de Santiago. Fiel a un porfío método de trabajo3, en cuyo programa el triángulo es una forma dominante, la artista decide cortar los cuadriláteros de 15 x 15 cms., dividiéndolos por su diagonal.

Despojadas de toda aura y artesanía, y organizadas como unidades modulares, las ahora triangulares y vulgares palmetas de cerámica “norman y forman” –tras la matriz
industrial que las replicó– la masa de barro informe primera. Previamente, y como suele hacerlo, la artista-albañil traza sobre la amplia superficie blanca una enorme cuadrícula ortogonal, esta vez de tiza azul: su mapa. Acto seguido, “pinta” lo que podrían ser estudios geométricos varios, combinaciones cromáticas posibles que, al modo de una constelación, decoran y activan parcamente el lugar en toda su especificidad y espacialidad. Adheridas tanto por su anverso liso (blanco, gris, azul y verde) como por su reverso texturado (ocre y sepia), las arbitrarias composiciones de cerámica no ocultan, como habría de esperarse de un mural así, los defectos del muro de adobe (ex panadería) que las soporta y contiene como un marco. Por el contrario, los incorpora activamente al juego de formas y contraformas, mostrándolos. Artesanía y máquina se encuentran nuevamente. Esta incorporación de la “falla” contraría, positivamente, el supuesto puramente decorativo de estos trabajos, proponiendo una pregunta acerca de la estructura y superficie de las cosas en general y de la propia obra. Algo parecido sucede con la intervención en la escalera del taller: la maleable y dúctil pintura no solo se adapta como una sombra al accidente arquitectónico, sino que lo reconoce como suyo, sumándolo. Peldaño, pendiente y estructura en general se aparecen ante el espectador como un volumen nuevo, allí instalado. Ojos que suben, ojos que bajan y viceversa.

– ¿Es el alma la medida del arte?
¿Es el arte la medida del alma?
¿Es el alma la falta de medida del arte?
¿Es el arte la falta de medida del alma?
¿Es la falta de medida del alma el arte?
¿Es la falta de medida del arte el alma?

– Tres años de espera e invisibilidad tuvieron que transcurrir para que la alambicada mole de cerámica terrosa que hoy se exhibe, encontrara su base: un plinto y algo más… De manera similar a las cerámicas del mural contiguo, la artista parte en dos (pinta) la superficie de sólo dos caras del paralelepípedo rectangular, volviéndolas triángulos policromos. La condición de marco, propia del plinto, su apariencia discreta, aséptica y contenida, es alterada cosméticamente y desplazada a un terreno ambiguo en que “base” y “cosa” se hacen uno, y donde convergen lo háptico, lo rectilíneo, el peso y el soplo.

 

Rodrigo Canala.

Santiago de Chile, junio de 2015.

 


1 Su no debido reconocimiento en vida (Premio Nacional de Arte) es síntoma, en las artes visuales chilenas, del sobrevalorado y mal llamado “arte político”; un arte, supuestamente, de compromiso social. Todo arte proveniente de un auténtico compromiso artístico es, necesariamente, social y político. El menospresio generalizado a la forma –por parte de algunos “avanzados”– y, en particular, a la obra de M. Pérez es, sin lugar a dudas y entre tanto discurso parafernálico, su principal capital político.
2 Del latín norma: escuadra. Como los triángulos (escuadras) presentes en esta exposición.
3 Siendo tutor de Amalia durante casi un año (obtuvo, junto a Carola Aravena, la Beca BLOC 2014), puedo dar fe de lo sistemático y obsesivo de su método: trabajo.